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lunes, 1 de septiembre de 2014

De la Realeza a la Insurgencia: Numismática mexicana

Por: Fernando César López

No existe ningún mexicano que no conozca las monedas de su país. Las identificamos por los signos (números), los colores, el tamaño, el material y, por supuesto su valor. Prácticamente, las transacciones monetarias están presentes en cada ámbito de nuestra cotidianidad, y sin embargo, sabemos muy poco de ellas. El dinero, es un medio de pago que sirve para conseguir productos o servicios que sean de utilidad para nuestras vidas; francamente, al sacar una moneda(s) del bolsillo para comprar algo, no te detienes a observarla fijamente, simplemente observamos el valor que tiene para saber si debemos o no usarla.

¿Quién diría que llevamos en nuestras carteras, monederos y bolsas un pedazo importante de nuestra historia?. Un reflejo de quienes somos como país y la identidad que nos atañe y distingue de otras naciones en el mundo. Nuestras monedas, sin saberlo, nos revelan la historia que ha sido acuñada dentro de ellas por aquellos que nos precedieron en este país.

El ancestro con barbas de plata

Tras el fin del periodo de la Conquista, México (en aquél entonces Nueva España) conoció lo que significaba la palabra “dinero”. El mismo sistema monetario que usa la metrópoli es implantado en todas sus colonias; conocido como octaval, ya que la denominación de sus monedas se basa en el 8 (es decir, había monedas de 8,4 2, 1 y ½ real  principalmente). La unidad por excelencia de este sistema es el real, cuyo material es la plata. Dado que México desde un principio se caracterizo por ser una de las colonias más ricas de España en cuanto a la minería, se funda la Casa de Moneda de México en el año de 1536,  en cuyos talleres se acuñaron todas las monedas de plata y oro que tendrían una circulación y popularidad a nivel mundial.


Así, todos los reales de plata producidas en la Nueva España, particularmente la célebre moneda de ocho reales, también conocida como peso (de cuyo nombre deriva el que tiene nuestra moneda actual) fue la que tuvo mayor fama, misma que la llevó a recorrer lugares tan lejanos como India, Holanda, África y China, siendo incluso la moneda oficial en estos países.

Real de a ocho español usada en las colonias españolas





La libertad se vuelve moneda

Desafortunadamente, las personas de los sectores socio-económicos más bajos jamás vieron esta enorme riqueza debido a que salía hacia España y el mundo, dejándolos sin ningún tipo de beneficio. La explotación y opresión en la que vivían estas clases bajas produjo, en parte, el estallido del movimiento de independencia en el año de 1810.

Este conflicto trajo consigo diversas problemáticas: Al estallar la guerra, la minería se detiene de manera tajante; insurgentes y realistas abandonaron o derrumbaron varias minas con el fin de que no fueran utilizadas en su respectivo favor. A su vez, se produjo una enorme baja en la circulación de monedas por parte de la gente adinerada, que escondía o mandaba sus riquezas fuera del país.

La falta de circulación de material y monedas logra que se establezcan de manera provisional, varios talleres de acuñación por parte de varios grupos insurgentes que buscaban, sobre todo abastecerse de recursos para poder financiar y continuar  el movimiento. Muchos de estos talleres fueron establecidos en zonas mineras como Zacatecas, Guanajuato, San Luis Potosí, Guadalajara, Durango, entre otras.

Moneda acuñada por el movimiento insurgente de Morelos.

El ejercito de Morelos por ejemplo, acuñó sus propias monedas debido a la falta de las oficiales, necesarias para obtener  alimentos, municiones y soldados (su paga era de 2 reales al día). Muchas de las monedas que acuñó fueron de cobre y poseían un valor fiduciario (su valor no depende del material con el que se fabrica), todas ellas fabricadas en talleres clandestinos y pequeños. Más que una moneda, Morelos fabrica una ideología acuñada en moneda, que se transmite por todo el territorio. La llama insurgente se transmite por medio de la palabra SUD, que significa la insurrección del cura en el sur; el arco y la flecha que simboliza el robo justificado de ganado hacia los hacendados y ricos a manos de los pobres que viven en la miseria; el monograma MO (Morelos) que marcó en varias monedas oficiales en la cara del rey español Fernando VII para representar de manera simbólica la separación de la monarquía y la creación de un Estado independiente por la que propugnaba el líder insurgente. Se establece entonces una guerra psicológica para debilitar a los simpatizantes de la corona.

A su vez, la famosa Junta de Zitácuaro, el primer gobierno provisional creado en 1811 para suplantar al gobierno español, que es dominado en aquél momento por Francia, crea, por primera vez, una moneda con el águila coronada y parada sobre un nopal, que, se encuentra sobre un puente de piedra con la frase “ Fernando VII por la gracia de Dios” . Sin embargo, con la llegada posterior de Morelos a la junta se produce de manera simbólica el rompimiento definitivo con España, una verdadera moneda “nacional”, igual que la anterior, solo que, a diferencia de aquélla, el águila no posee corona y se lee solemnemente “CONGRESO AMERICANO”.A partir de entonces, el águila se mostrará imponentemente, en cada moneda posterior, acompañándonos en la larga lucha que habremos de emprender como incipiente nación. Y aun después de tanto, sigue siendo el insigne escudo que nos identifica orgullosamente como México.

Moneda acuñada por la Junta de Zitácuaro en 1811

Importancia hoy en día

Existen, naturalmente, otros periodos en la historia numismática de nuestro país, sin embargo, cabe resaltar que tanto el periodo colonial como el  insurgente fueron los más importantes. Ambos marcaron, vincularon y definieron una parte importante de nuestra historia, a la historia universal. Nadie imaginaría que el frágil peso mexicano de hoy sea el descendiente de aquel real que llego a dominar el mundo; dos terceras partes de la plata que había en el globo provenía de nuestro país; su nombre “el peso” posará a partir del fin de la guerra de independencia, junto a un águila devorando una serpiente.

Entender una simple moneda es entender una sociedad, marcada a su vez por una cultura propia. La presencia de todos estos elementos (lugares, personajes, símbolos y nombres) que conforman dicha cultura, contenidos en pequeñas piezas de metal, nos habla de una trascendencia, una persistencia que nos obliga a identificarnos como seres humanos que comparten un pasado en común. Una historia que nos  representa ante todo, como mexicanos.












       


lunes, 25 de agosto de 2014

Latinoamérica: El pueblo maldito


Por : Fernando César López


Introducción

El título de este ensayo hace referencia a las miles de preguntas que han retumbado en la cabeza de millones de personas que habitan las distintas naciones que conforman lo que hoy en día se conoce como Iberoamérica o Latinoamérica. Ellos, mejor que ningún extranjero , conocen el profundo dolor que late dentro de su corazón al cuestionarse sobre diversas interrogantes: ¿Está mi país destinado a la pobreza y el fracaso? ¿Mis hijos, nietos y bisnietos acaso tendrán la oportunidad de recibir la educación que yo nunca tuve? ¿Será mi destino terminar el resto de mis días como obrero, campesino o jornalero? ¿Es que  Dios tiene un profundo odio hacia mi gente? ¿Son los europeos  culpables de nuestra desdicha?. Cada pregunta, refleja, en cierto modo, el pensamiento de millones de peruanos, argentinos, mexicanos, venezolanos, guatemaltecos, dominicanos, etc., que no conocen más que el amargo sabor del sufrimiento, de la miseria y el hambre. Una ideología que refleja el sentir del pueblo latinoamericano, no en su totalidad, pero si de manera importante.

Los países que forman el “subcontinente”, como lo llaman algunos, poseen una historia común en particular que refleja las ideas anteriormente mencionadas que persisten en el imaginario colectivo de millones. Hablar de Latinoamérica, es hablar de una historia de sufrimiento; una historia de lucha; una historia creada y cimentada  a sangre y fuego que, de alguna manera, nos lleva a pensar que existe entre nosotros ese halo maldito que estamos obligados a respirar desde el momento en que nacemos, un veneno que ha infectado a nuestras sociedades desde remotos tiempos. Nuestro pasado, necesario para entender nuestro presente, es simplemente el resultado de diversas circunstancias y fenómenos históricos de ámbito político, económico y social (y por consiguiente,  cultural) en el que hemos estado inmersos desde la llegada de los europeos al continente americano.

Podríamos dividir la historia de Latinoamérica en cuatro grandes etapas: La primera de ellas sería la conquista, colonización y explotación europea en prácticamente, todos los territorios del continente y  el caribe (conformado por diversas islas) contiguo a este. La segunda sería el control de la economía latinoamericana a manos del mercantilismo inglés; la tercera sería la llegada del imperialismo estadounidense; y la cuarta y última sería el panorama actual.

No pretendo hacer una extensa recapitulación sobre los distintos hechos que ocurrieron en estos grandes periodos: es simplemente una reflexión suscitada  a partir de los mismos, las consecuencias que provocaron  y la vigencia actual que poseen en el contexto actual.


1.- Los pueblos indígenas: antes y ahora.

Es algo inevitable pensar en los pueblos indígenas cuando se reflexiona acerca de Latinoamérica. Indudablemente, varias sociedades latinoamericanas están entrelazadas profundamente con los pueblos indígenas nativos de su respectiva nación. Un ejemplo claro para entender esta problemática es México; No es posible entender a la sociedad mexicana sin el mundo indígena; es uno de los pilares fundamentales (además del europeo y el africano) que nos identifican como sociedad, cultura y nación en el resto del mundo. Somos ante todo, pueblos mestizos, producto de un fuerte sincretismo entre pueblos y sociedades completamente distintas que convergen biológica y culturalmente  para dar resultado a nuevas naciones, que surgen de aquella fusión. Los pueblos latinoamericanos somos profundamente indígenas y, a la par, sentimos un desprecio muy grande por “nuestra madre”.

Recordemos que, los pueblos indígenas que habitaban desde  el sur del río Bravo, en México, hasta la tierra del fuego en Chile, sufrieron la explotación y maltrato por parte de los europeos, un genocidio perpetrado en millones de personas gracias a diversas causas: abusos y maltratos en minas o enormes extensiones de tierra destinadas a la plantación de caña de azúcar ; miseria y hambre efectuados gracias al despojo de sus tierras por parte de miles de conquistadores y encomenderos; tributos e impuestos que se vieron forzados a pagar por ganarse un mísero sueldo que no cubre las necesidades más básicas del hombre. Pueblos enteros abandonados a su suerte por las clases dominantes, abandono en el que no encontraron otra cosa más que la ignorancia, entregados por completo a una religión que los convirtió en idólatras y fanáticos de innumerables santos y vírgenes que no hicieron más que reafirmar tal ignorancia en la que se han encontrado sumidos hasta nuestros días. En fin, estas causas tuvieron un efecto muy interesante en la ideología de varios pueblos indígenas.

Es evidente que la ideología y pensamiento de un hombre esta conformada precisamente por los paradigmas (esto incluye rubros tan distintos como religión, ciencias, costumbres, creencias, etc.)  distintivos de su sociedad y cultura a la que pertenece.  Por consiguiente, dependiendo de la época, cambia el sistema de creencias de una sociedad. Los conquistadores europeos, situados históricamente en la época renacentista, son hombres que tienen aun muy presente la ideología medieval, en donde Dios y la Iglesia Católica dominan cada ámbito de la vida humana. Un pensamiento absolutista, que dista mucho de ser tolerante y respetuoso con otras formas de ver la vida. La sujeción de los pueblos nativoamericanos fue una imposición marcada con sangre y violencia y, a raíz de esto, la cosmogonía indígena desaparece, permitiendo que el indio eventualmente, vaya aceptando a través de los años su situación de inferioridad, de “vencido y conquistado”,condenado a ser permanentemente un servidor y  un esclavo del hombre blanco, a tal grado se realiza esta imposición que, hoy en día miles de hombres y mujeres pertenecientes a alguna comunidad sienten desprecio por su propia lengua, costumbres y tradiciones. Un intento por renegar de sus orígenes para no ser relegados y despreciados del orden social. 

Paradójicamente, las sociedades latinoamericanas hemos aceptado este arquetipo, que se niega a desaparecer ante las inclemencias del tiempo; México y otras naciones sienten un profundo desprecio hacia sus pueblos indígenas considerándolos como primitivos, ignorantes, iletrados e irrespetuosos.Olvidamos que llevamos de manera muy profunda, una herencia indígena que late vigorosamente aun hoy en día y se ve reflejado en cada ámbito de nuestra sociedad. Contradictorio que alabemos la grandeza de los pueblos precolombinos (como los incas, mayas o mexicas) y tengamos sentimientos de desprecio hacia los pueblos que sobreviven hoy en día, porque, precisamente hemos heredado el desprecio que una vez sintieron los europeos y ahora sentimos nosotros . Un ejemplo claro es el caso de Uruguay, que constantemente, se auto refieren a si mismos como la “garra charrúa” (en los partidos de futbol, por ejemplo), cuando no hace más de 200 años, fue el mismo gobierno uruguayo el que se encargó de aniquilar (gracias a la traición) a este pueblo, nativo de Uruguay, para la expropiación de sus tierras en favor de los  latifundios ganaderos.

2.-  América Latina después de su independencia

Todas las naciones latinoamericanas alcanzaron su independencia durante los primeros años del siglo XIX. Políticamente son libres, pero económicamente son dependientes de otra nación europea, mucho más poderosa que España. Las causas fundamentales que identificaron la dependencia económica de América Latina,  a partir del siglo XIX, es la falta de desarrollo de una industrialización que fortaleciera la economía local de sus países y el constante conflicto político-bélico interno en el que se vieron inmersos después de su independencia, lo que permitió a su vez una falta de unión entre las distintas facciones políticas,que son incapaces de velar por un prospecto en común para el fortalecimiento su nación.Dado que cada país que posee una economía endeble, las potencias económicas como Inglaterra aprovechan dicha fragilidad para utilizar y aprovechar los recursos de Latinoamérica y convertirlos paulatinamente, en naciones dependientes del comercio exterior.

¿Cómo es posible que habiendo naciones como México y Bolivia, cuya plata  sostuvo las dos terceras partes de la economía mundial, sean Estados tan pobres al inicio de su vida independiente? España y Portugal durante el largo tiempo en que América Latina estuvo bajo su mando, se enfoco únicamente en extraer y explotar todos los recursos naturales de sus colonias hacia el viejo continente, un proceso que consistió en drenar lo máximo posible sin detenerse a fortalecer la economía de sus colonias por razones claramente visibles. Sabían perfectamente que si no las  “apretaban” lo suficiente, estás eventualmente serían lo suficiente fuertes como para crear una economía fuerte e independiente que propiciaría, a su vez, la independencia total de España. Sumado a esto, surge una problemática que seguiría teniendo graves consecuencia en un futuro: Generalmente, existe un nulo interés por parte de la burguesía y aristocracia local de fortalecer el comercio interno que propiciaría un desarrollo estabilizador.

Las naciones latinoamericanas están constantemente endeudadas a partir de este momento gracias a estos sucesos. Como habíamos mencionado anteriormente, Inglaterra aprovecha la debilidad económica de estos países y debía hacerlo antes que otra potencia europea. Aprovechando por medio de  relaciones y tratados comerciales con Portugal (ni este país, ni España resultaron beneficiados con la riqueza de sus colonias debido fundamentalmente a conflictos armados y pago de deudas con otros países, verdaderos benefactores de la riqueza de América), la riqueza en oro de Brasil.  Principalmente, la riqueza de esta nación es la que propicia un desarrollo brutal en la economía inglesa, logrando ser esta nación la creadora de la revolución industrial y, por consiguiente convertirse en la potencia del siglo XIX. Sin embargo, los ingleses jamás se percataron de que a sus espaldas crecía otro gigante que más tarde les arrebataría la hegemonía mundial, 13 colonias  suyas que pasaron desapercibidas al concentrarse Inglaterra en controlar el comercio de sus posesiones antillanas. 

3.-  Estados Unidos y su “patio trasero”

El gentilicio que normalmente usan las personas pertenecientes a otras naciones (incluso los latinoamericanos) para designar a los habitantes de Estados Unidos es “americanos”. Incluso en cualquier medio de comunicación como la televisión, la prensa y el radio utilizan este termino, como si fuera una especie de convencionalismo a nivel mundial. Una palabra  que identifica a una nación con un continente entero, como si “América” abarcara todo el territorio del continente americano. Es interesante el uso de la analogía del “patio trasero”, una casa en donde se centra lo más importante del hogar (los miembros de la familia, alimentos, ropa, etc. ), ubicada siempre en primera instancia. En segundo lugar está la parte relegada a segundo término en orden de importancia, pero que, sin embargo, forma parte de la casa. ¿Acaso no es esa la relación que, básicamente define a los Estados Unidos y Latinoamérica?  ¿Por qué solo nombrar a un país cuando existen decenas de ellos que también habitan ese continente?  Sencillo, siempre seremos el “sub continente” rezagado e inferior cuya importancia siempre es opacada por la nación más fuerte. Pero esta serie de naciones, al igual que el patio, pertenecemos a la casa principal.

Estas últimas palabras definen sustancialmente lo que significa el imperialismo. Estados Unidos ejerce una dominación a finales del siglo XIX y a lo largo de todo el siglo XX una forma de dominación un distinta al colonialismo visto en épocas pasadas, pero tan subyugante como éste (o quizá hasta más). Una dominación ejercida en los tres ámbitos más importantes de una nación: político, económico y social pero efectuada de manera sigilosa y aparentemente legal.

Los gobernantes de América Latina de dichos siglos (con sus honrosas excepciones) no hacen más que ponerse al servicio de las empresas y gobernantes estadounidenses para favorecer sus intereses económicos principalmente. La explotación desmedida de las compañías norteamericanas no se hace esperar  gracias a las diversas concesiones que se otorgan impunemente. Aristocracias y burguesías locales no tiene el menor interés en desarrollar una economía propia, con las bases suficientes  como para salir al exterior y competir con las potencias económicas internacionales.; la diferencia vuelve a radicar en la falta de industrialización capaz de producir los recursos necesarios que los ayuden a prescindir de Europa y Estados Unidos. Ricos latifundistas y empresarios de la élite, al servicio, a su vez de las aristocracias mayores se enriquecen notablemente gracias a la exportación (a bajos costos claro está) de petróleo, cobre, plata, oro, hierro gaucho, café, fruta, madera, textiles y otros minerales. Solo ellos prueban las mieles de la opulencia; bienestar para ellos por encima del bienestar de millones. ¿Y el resto de Latinoamérica? ¿No es esto una muestra visible sobre la nula importancia que han tenido y siguen teniendo los gobernantes y empresarios acerca del concepto “soberanía”? ¿Dónde queda aquella breve pero solemne frase de “La patria es primero”?.

El siglo XX nacía con el surgimiento de una ideología que había sido cimentada y concretada formalmente a mediados del siglo pasado pero que apenas comenzaba a tener una reverberación a nivel mundial. Un modelo económico que le hace frente al hasta entonces imponente Capitalismo. Europa Oriental es testigo de cómo este conjunto de teorías se transforman eventualmente en realidades. El comunismo surge como una amenaza para el capitalismo que pretendía extenderse por cada rincón del mundo. Tras la Segunda Guerra Mundial, ambos bloques político- económicos se dividen al mundo, tratando de extender su influencia geopolítica en cada país y Latinoamérica no es la excepción. Salvo, Cuba, la ideología capitalista influencia significativamente en cada nación, al punto de verlos por las mismas como algo caótico y dañino. El imperialismo ejerce un dominio sobre otros países de manera sigilosa: por medio de la política controla la economía de un país  favoreciendo los intereses de la potencia y al mismo tiempo establece una ideología sobre el modelo económico que deben seguir cada uno de los habitantes de ese país. La Pregunta sería ¿Latinoamérica sigue siendo dominada hasta el día de hoy?

5.- Conclusiones 

El mundo ha entrado desde hace unos pocos años, relativamente, en la era de la globalización. En nuestros días el modelo económico neo liberalista es el que impera notablemente en cada nación. Un capitalismo moderno que trasgrede fronteras, en las cuales,  no existe ninguna regulación por parte del Estado. Esta es una época caracterizada no por el desarrollo de un modelo en el que se da un desarrollo económico a nivel mundial sino por el enorme avance que han sufrido los medios de comunicación. Hoy en día la sociedad está inter conectada entre sí; existe un constante flujo de ideas y pensamientos que logran efectuar entre las naciones, una sola ‘”forma” de pensar y ver las cosas. Aquellos países que tienen un peso fundamental en este época (Estados Unidos, por ejemplo) son los que imponen su propia ideología sobre los demás.

En el particular caso de mi país, la  sociedad persigue un modelo y estilo de vida norteamericano por encima del suyo propio tal como mencionaba José Emilio Pacheco en “Las Batallas en el Desierto”. Iberoamérica es un área en el continente americano que se distingue fundamentalmente  por la gran diversificación de sociedades y culturas gracias al mestizaje biológico y cultural que se da en sus tierras. Cada una de las naciones que la conforman son distintas entre sí pero, a la vez, unidas por un pasado en común: una lengua, una religión, un mismo proceso de conquista, un origen nativo-americano, entre otras cosas.

Una gama de naciones en las que abundan de manera notoria, aun después de tantos años, empresas europeas y norteamericanas que mantienen un papel importante de la economía de nuestros países; esto nos habla acerca del modelo económico que buscamos perseguir, mismo, que controlan las potencias mundiales actuales. Sin embargo, se ha venido desarrollando un proceso de industrialización, incipiente todavía hasta hace unas décadas, que ha venido creciendo de manera abrumadora. Gracias a esto, Algunas naciones han logrado que sus economías logren posicionarse dentro de las economías más importantes y fuertes a nivel mundial. Algunos analistas y economistas vislumbran el crecimiento de Latinoamérica en general como el nuevo bloque económico a nivel mundial 

Pese a todo, Latinoamérica sigue sufriendo de graves problemas que han persistido desde hace siglos: desigualdad, pobreza, corrupción, explotación de sus recursos y mala distribución de la riqueza. Para que pueda existir un verdadero desarrollo debe empezarse por eliminar estos problemas, estableciendo prioridades. Recordemos que el verdadero progreso es para todos y no solo para unos cuántos.

Ante todo debemos tener una Latinoamérica unida, en vez de una fracturada y dividida como se encuentra hoy. No hablo de la formación de una sola nación sino de un bloque económico capaz de hacer frente a las adversidades mundiales presentes. Antes de ser latinoamericanos, hay que recordar que somos hermanos.










domingo, 1 de junio de 2014

La Vorágine de Alemania


Por: Fernando César López

Introducción

Es el año de 1945 y según parece, han triunfado los ideales de la democracia y la libertad una vez más, tras el final de la Segunda Guerra Mundial el 2 de Septiembre del el mismo año. Tal y como ha pasado durante decenas de siglos en innumerables sucesos  en la  historia del hombre, previos a este conflicto bélico, la hegemonía del mundo siempre cambia de manos, jamás permanece en un solo grupo de poder, repito, la historia ya se ha encargado de demostrarlo infinidad de veces.

Esta vez el control y el dominio del planeta pasaría a manos de aquellas naciones que resultaron victoriosas en la llamada Segunda Guerra Mundial. Estas mismas a su vez, destacaron en este conflicto por su notable participación activa en distintos ámbitos. Estados Unidos, la URSS (Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas), Francia y Gran Bretaña principalmente,  liderarían el famoso grupo conocido como los  “Aliados”, alianza geopolítica conformada  por más de cuarenta países, reunidos con el fin de derrotar a las llamadas naciones de “El Eje”, conformado por Alemania, Italia y Japón.

Si bien la intención y objetivo primordial, una vez terminada la guerra, era garantizar la paz entre las naciones del mundo, se demostró una vez más, que el bienestar social y la seguridad quedan por debajo de los intereses políticos y económicos. A partir de este momento, dos grandes superpotencias lucharían constantemente para obtener  la hegemonía del mundo. Estos dos grandes bloques, conocidos como Estados Unidos y la Unión Soviética se encargarían de acabar con el ideal utópico de alcanzar la paz. Si bien no se atacan militarmente hablando y directamente, si actúan por medio de los países aliados de ambas superpotencias, poniendo como ejemplo la guerra de Corea. Asimismo, existiría una lucha (política, económica, social cultural e incluso espacial) para aumentar su  zona de influencia en el resto del mundo, para dominar sino de manera belicista, sí ideológicamente.

Como hemos visto anteriormente, los intentos de los países vencedores fue el de alcanzar la paz y prosperidad. El órgano internacional que  se encargaría  de cumplir  con esta finalidad sería la ONU (Organización de las Naciones Unidas), cuerpo internacional que podríamos llamar como el sucesor de la llamada  “Sociedad de Naciones” que surge tras el fin de la Primera Guerra Mundial (1914-1918). La intención de este organismo en un principio fue buena mientras se trataba de asegurar el cumplimiento de los resultados diplomáticos y políticos tras el fin de la Segunda Guerra Mundial. Pero en tanto se empezaron a marcar de manera notoria los intereses de las 2 principales potencias, estas chocan y se enfrentan, demostrando así la ineficacia de la ONU que supuestamente es un organismo supranacional, es decir, que está por encima de cualquier nación. La organización, paralizada por el derecho al veto y la dependencia incipiente  de los distintos estados por un bloque u otro, son un claro ejemplo de falta de acción de este organismo, que hasta la fecha, sigue sin cumplir con su cometido adecuadamente.

Además de Austria, una de las naciones que sufriría  constantes embates entre los Americanos y los Soviéticos a causa de los acontecimientos anteriormente mencionados, sería el país de Alemania. Esta nación quedaría, a partir de este momento, dividida en dos partes: La República Federal Alemana(del bloque capitalista) y la República Democrática Alemana( del bloque comunista).

El surgimiento y desarrollo de las dos Alemanias

Recordemos que la división del territorio alemán quedó dividido en cuatro zonas de ocupación militar tras el fin de la guerra en 1945. El país  se repartiría entre las cuatro potencias vencedoras: Francia, Gran Bretaña, la URSS y Estados Unidos. Al fin y al cabo, la división de Alemania es un claro ejemplo de como estas dos potencias se reparten el continente europeo. La parte occidental sería una zona de influencia del bloque capitalista. Países como Italia, España y Francia quedarían bajo este tipo de control. Mientras que la parte oriental del continente sería de la URSS.

Los aliados occidentales, por un lado y los soviéticos, por el otro, intentarían crear una Alemania producto de su propia ideología respectivamente. Un país que concordara con sus concepciones políticas, económicas y culturales. En el año de 1948, el bloque capitalista decide unificar de manera política su zona de ocupación y, de esta forma, autorizar su concepción como un Estado soberano, que estaría, por supuesto,  bajo la influencia de los Estados Unidos. Este nuevo Estado “soberano” sería influenciado por el “Plan Marshall”, programa económico liderado por la nación americana para reconstruir económicamente tanto a Europa occidental como a Japón.

Gracias a esto, muchos países que habían quedado devastados tras la Segunda Guerra Mundial, surgen de sus cenizas para levantarse nuevamente. Obviamente, todo forma parte de un plan de el lado occidental para “ganarse” a estos Estados y extender su zona de influencia geopolítica.

Sin embargo, la respuesta de la URSS no se hace esperar y construye un plan exactamente similar, el llamado “Plan Molotov”. Gracias a esto en 1949 se constituirá la República Federal Alemana.  La zona soviética va nacionalizando varias industrias y minas fundamentales para un sustento económico. En este mismo año, nuevas elecciones ratifican de forma legislativa el surgimiento de esta nueva nación por medio de la constitución de la República Federal Alemana.


Pese a que, en el transcurso de los años, se intentó conseguir un proyecto unitario que buscara, fundamentalmente, la recuperación de la soberanía que intentara conciliar los intereses de ambos bloques, este proyecto fracasó rotundamente.



La Crisis de 1961

A manera de antecedente, hay que recordar que, pese a que se hablaba constantemente de un ataque del lado oriental hacia el occidental, este nunca se efectuó. Las naciones controladas por el bloque capitalista nunca tomaron muy en serio un ataque militar por parte de los soviéticos, pese a que sabían que poseían una considerable ofensiva bélica que bien pudo haber afectado sus intereses. De hecho el organismo de la OTAN(Organización del Tratado del Atlántico del Norte) surge precisamente por este miedo de los occidentales. Reitero, el hecho de que, en aquel momento, Stalin atacara Europa occidental no resultaba significativo para Estados Unidos, sino, mas bien el hecho de que el bloque soviético estuviera interesado en buscar la unificación alemana y poner fin a la división de Europa. Las consecuencias que traería este suceso, tarde o temprano serían desastrosas para los americanos. Significaría perder el potencial económico y militar que representaba Alemania para la comunidad occidental. Dichas consecuencias, contrastan severamente con los objetivos de la superpotencia  capitalista.

Este fue uno de los factores fundamentales que no permitieron la unificación y neutralidad de Alemania y, en vez de esto, se decidiera partirla en dos. Para los estadounidenses era claro que si el país se unificaba, ocurriría una enorme infiltración ideológica de tinte comunista que permearía por completo al país y, por consiguiente, ganar zona de influencia sobre el bloque capitalista. Planificadores americanos y británicos habían advertido que, una Alemania unificada provocaría que los rusos impregnaran del pensamiento comunista a los trabajadores y estos, a su vez, se dieran cuenta de la gran cantidad de derechos que no ejercían, ellos desconocen además, cuáles son estos derechos. Es imprescindible mencionar en esta parte, que una de las grandes desventajas del capitalismo es la explotación del trabajador, para conseguir el producto deseado por el empresario. El desencadenamiento de un movimiento obrero hubiera traído  graves consecuencias para la industria alemana capitalista que generaba grandes beneficios.

A sabiendas de esto los Estados Unidos negaron la propuesta de Stalin para unificar y desmilitarizar a este país mediante elecciones en el año de 1952. Rechazaron varias propuestas por parte del lado soviético para conseguir la neutralidad de este país. Varias veces se intentaron pactar acuerdos entre la parte occidental y oriental, pero sin embargo, todos fueron un fracaso rotundo.

Los fallidos acuerdos trajeron como consecuencia que el bloque de la Alemania socialista anunciara un aumento del nivel de producción lo que trajo, a su vez, fuertes levantamientos populares que terminaron en represión y asesinatos.

Pese a todo, los americanos, mantuvieron su postura anti-desmilitarizada que, llevaron a Jruschev a lanzar un ultimátum, en el cual se obligaba al bloque capitalista a llegar a una negociación y no tener acciones bélicas que implicaran un conflicto armado. Algunos años después, durante la cumbre de 1961, Jruschev realizo un desesperado intento de  solidaridad y ayuda hacia los países que conformaban  la cumbre de Viena, con el objetivo de brindar apoyo a la República Federal Alemana.


A raíz de estos acontecimientos, en el año de 1961, ocurre finalmente lo que ya se había previsto con anticipación, la separación definitiva de Alemania mediante el famoso “muro de Berlín” hasta la caída del mismo en el año de 1989.

El muro creado por parte de la Alemania Soviética tiene como objetivo, contener a la gente de Berlín y no, como se había dicho, una amenaza. Para desgracia de la Unión Soviética, su economía empezaba a quedar estancada desde principios de la década de los años sesenta, lo que provocó a su vez el desarrollo del bloque capitalista en varias zonas de influencia que antes pertenecían a  la Unión. El nivel de vida occidental que ofrecía el capitalismo entrañaba un desafío para las economías raquíticas del lado comunista, que finalmente terminarían por abrir sus puertas al mundo con la caída del bloque oriental de manera definitiva en el año de 1991.

Es necesario, asimismo, mencionar la represión que mantuvo el régimen comunista desde el periodo de gobierno de Stalin. El carácter represivo del comunismo durante el gobierno de Jruschev se hizo evidente con la terrible represión brutal en Hungría en el año de 1956. Se confirmaba a su vez que el comunismo era sostenido por los tanques soviéticos y no tanto por la lealtad hacia la clase obrera. Esto, eventualmente, hizo que muchas personas empezaran a mirar hacia la Alemania occidental en busca de un futuro más próspero y más prometedor que ofrecía el bloque capitalista, que empezaba ya, a ganar constante estabilidad.

Cabe mencionar que, durante la administración del presidente John. F. Kennedy , negó varios acuerdos, resultado del presidente Jruschev para realizar alguna especie de propuesta que resolviera el conflicto. Esto ocurre después de que este último mandatario decidiera hacer un recorte de fuerzas militares y armamento soviético, con lo que se demuestra que siempre hubo intenciones por parte de los soviéticos para llegar a un acuerdo de paz, pero, y me permito remitirme a la historia nuevamente, cuando se trata de algún asunto que implique los intereses de Estados Unidos, no hay asunto o política a tratar. Se hace lo que la superpotencia dictamina.

Participación de personajes políticos

Walter Ulbricht había tenido ya una participación desde antes de la Guerra Fría, sine embargo, para efectos de este ensayo, es conveniente mencionar su participación en la llamada “Crisis de 1961”. Este personaje fue el jefe de Estado de la República Democrática Alemana durante la famosa crisis anteriormente mencionada. Ulbricht creía firmemente en que podría llegar a ser de la RDA(República Democrática Alemana) una nación fuerte y sobresaliente. Siendo este su propósito, detestaba que la gente prefiriera elegir el lado occidental que el oriental, así que decidió construir el muro, para, de alguna manera, evitar que la gente siguiera migrando hacia la parte occidental. Su figura resulta ser polémica ya que había hecho declaraciones públicas en las que se afirmaba su rechazo hacia la construcción de un muro entre las dos facciones.

Por el contrario, tenemos en el bloque capitalista a Konrad Adenauer, el primer canciller de la República Federal Alemana. Encargado de reconstruir a la Alemania occidental en muchos sentidos. Bajo el auspicio del bloque capitalista, Adenauer logro que la Alemania Federal se constituyera como un Estado soberano y miembro de la OTAN, asimismo, logro fortalecer relaciones con los gobiernos de Francia y Estados Unidos.

Conclusiones

Sin duda, la historia de Alemania al término de la Segunda Guerra Mundial refleja a menor escala, el enorme conflicto ideológico entre dos superpotencias que luchaban por la hegemonía del mundo y, de esta forma, aumentar su zona de influencia en el mundo que, de alguna manera favoreciera a sus intereses de diversas índoles. 

Contrario a las opiniones que he leído respecto a algunos textos del tema no creo que el surgimiento del muro haya sido completamente la consecuencia de una falta de acuerdo entre las dos principales potencias implicadas. Creo que, ante todo, y lo han demostrado en otros sucesos pertenecientes a la Guerra Fría,  velaran por sus intereses antes que llegar a un acuerdo en común que los favorezca mutuamente. Según veo, no se trata de obtener un mutuo beneficio, sino de ver quién se impone de manera más efectiva a un determinado número de países. Finalmente al pelear por la hegemonía del mundo, estas luchando para ver quién posee mayor influencia sobre un mayor número de territorio y paulatinamente, tratar de apoderarte de todo.


Considero una estrategia muy inteligente la política de Estados Unidos de reconstruir económicamente a varias naciones en vías de desarrollo para después hacerlas económicamente dependientes de ellas, ya que se ven obligadas a comprar varios de sus productos. Y de esta manera el objetivo principal de esta política exterior capitalista se cumple, cuya finalidad es no hacerte autosuficiente.

Si bien podría enfocarme más en otras consecuencias negativas del modelo capitalista, considero que es más pertinente y necesario hablar del modelo comunista de la URSS, ya que  su caída nos ayudará a entender la situación económica actual del mundo.

El modelo que aplica la URSS finalmente proviene de las ideas de Carlos Marx, principalmente, y otros filósofos. Por lo que he visto y aprendido a lo largo de mis clases en los distintos niveles educativos, considero que el modelo que propone no es malo en sí. Se habla de la remuneración, la no-explotación y defensa de los derechos del trabajador, sobre la desigualdad de las clases sociales, etc. La teoría(recalco esta palabra) que se propone no es mala, sin embargo, sabemos que ningún sistema político es perfecto y cada uno comete errores y fallas a veces imperdonables. 

El gran error del comunismo de la URSS, considero yo, es que existió una supresión de libertades públicas, represión y asesinatos  hacia ciertos grupos y sociedades y esto finalmente permitió que el capitalismo triunfara en, prácticamente todo el mundo, salvo algunas excepciones como en Cuba. La caída del comunismo es un claro ejemplo de que la teoría y la práctica son dos conceptos totalmente distintos. Para que el modelo propuesto funcione correctamente, se debe aplicar en la misma medida.


Para concluir, lanzo una pequeña interrogante al aire que surge después de realizar este interesante análisis. Si bien vemos, gracias al estudio de la Historia, que nada es imperecedero, ya sean modelos políticos o económicos, eso significa que ¿Llegará un momento en que estemos regidos por otro modelo económico?. Y, si es así ,¿Qué modelo será? Solo el tiempo